Una vida en abstracto
Patricia Sáinz de Robredo • 20/05/2008 • Área: Creadores, Vídeo&AudioIgnacio Toledo lleva desde los años 60 manchándose las manos en el mundo del arte. Comenzó con la cerámica y después navegó hasta lo más profundo de la pintura, primero la figurativa y después la abstracta. Pincelada a pincelada, se ha hecho un hueco como pintor aragonés y artista de nuestro siglo. Los murales, collage y tonos terrosos caracterizan un estilo que no pasa desapercibido.
Toledo destacó desde el principio. Nadie imaginaba que un militar aspirante a piloto acabaría convertido en artista. Es de esa clase de seres que pasan desapercibidos pero que al final consiguen lo más preciado: vivir del arte. “No he tenido mecenas, aunque es verdad que algunos amigos me apoyaron y me compraron cuadros, y eso me ayudó mucho”, dice ahora el aragonés.
Luego mira a su alrededor, a la nave industrial en la que ahora vive y que él ha transformado en apartamento-sala de exposición-taller. En medio de un polígono habitado por el cierzo, Toledo comparte risas y carantoñas con sus perros: Capullo y Terry. Los animales se quedan tumbados en la parte de fuera mientras ven a su dueño coger una brocha o crear sus colores en su laboratorio particular.
Una mesa para soldar, dos estantes llenos de herramientas bien ordenadas, botes de pintura, una bicicleta, un par de lienzos de repuesto y una nevera es básicamente lo que el pintor necesita para plasmar las ideas que rondan por su cabeza. “El abstracto es como la música, como una partitura a la que no le ponemos letra”, explica.
Para Toledo este tipo de obra es “la estética por la estética”, como en otro caso “la armonía por armonía”, “lo más puro” y mientras habla coge un cigarro entre sus dedos llenos de pintura. Fuma Ducados y su bigote casi amarillo delata su vicio. Unas pequeñas gafas adornan su nariz y los borbotones de pintura decoran su chaleco, una camisa de cuadros, pantalones y zapatos.
Su figura compone la silueta de un bohemio al que el tiempo no ha cambiado. “Llevo muchos años esforzándome, dejándome la piel y he aprendido mucho. Primero empiezas siendo un mal hijo para tus padres, luego un mal padre para tus hijos”, comenta con sorna. En este tiempo ha seguido la estela de autores que él define como “rigurosos y funcionales”. No le agradan las florituras, prefiere un Tápies, Saura o al mismo Chillida. Nombra a leyendas de su tierra como Pablo Serrano o Buñuel.
Al igual que éstos crea un arte conceptual, cargado de ideas, de esencias. “Hay que pensar en abstracto”, dice Toledo. “Ver un cuadro es una cuestión de capacidad de observación, acostumbrarse a ver la estética”. Lo demás es cosa del artista. Un día a día que transcurre con música, perros y soledad. Una rutina donde los colores embadurnan todo.








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Buen post, genial!
Enhorabuena.
Enhorabuena, la entrevista y el video esta lleno de luz, vida y cultura y has sabido trasmitir lo mas profundo del pintor.
me parece un articulo muy bien estructurado y enquiquecido por una retorica conceptista que anima al lector. Felicidades por ello.
No lo imagino sin una gota de pintura en su camisa,o sin un lienzo preparado para darle vida.
Enhorabuena, eres un pedazo de ARTISTA