‘Shine on you crazy diamond’ de Pink Floyd
Markus Steen • 23/05/2008 • Área: PopShine on you crazy diamond es una de las canciones más importantes en la meteórica carrera de los Pink Floyd. Y no porque haya sido uno de sus mayores éxitos. Tampoco porque supusiera un antes y un después en su sonido y estilo musical. Lo fue por su significado de puertas del camerino para dentro, que es donde se cuece lo que casi nunca sabemos. La canción fue tocada por primera vez en el tour de 1974 y grabada para el undécimo álbum de la banda, Wish you were here.
El tema, al igual que el disco, es un homenaje a Syd Barret, el que fuera vocalista y guitarrista durante dos años de la banda inglesa hasta que sus problemas mentales provocaran su divorcio musical con el resto del grupo para siempre. Este suceso tuvo un efecto irreversible en el cuarteto, que quedaría profundamente afectado por la situación de su antiguo líder; lo que inspiraría canciones y letras, aunque ninguna tan mítica como ésta.
Barret apareció un buen día de 1964 en la vida de tres estudiantes de Arquitectura que tocaban en una banda enraizada en el rhythm and blues: Roger Waters, Richard Wright y Nick Mason. Rehizo su sonido bautizándolos como Pink Floyd Sound. Descrito por sus cercanos como un personaje inclasificable, el compositor de Cambridge tenía un talento de los que con un sólo disco son capaces de escribir un capítulo en la historia de la música. Con él, Pink Floyd editó su primer disco, The piper at the gates of dawn.
Lo que vino después lo explica Roger Waters en la letra de la canción: You reached for the secret too soon, you cried for the moon. Es decir, incursiones con el LSD, trastornos mentales y una colección de anécdotas durante los conciertos: olvidaba las letras, daba la espalda al público o tocaba con una cuerda durante toda la actuación. En definitiva, Barret fue un tipo que se bebió la vida muy deprisa y se estrelló contra el techo demasiado pronto.
La canción contiene desde el inicio una atmósfera lisérgica y espacial sobre la que el bueno de Waters deja caer sus acordes marcianos en forma de lamento y dolor sonoro. Las letras están llenas de recuerdos y nostalgia. Entre epítetos que ensalzan su figura y mensajes de esperanza que anhelan un rayo de luz en su, por aquel entonces, acabada vida; la canción se torna, por momentos, en un epitafio sonoro indeseado.
Según cuentan los propios protagonistas, en mitad de la grabación del disco en los estudios Abbey Road en Londres, entró un hombre gordo con la cabeza y las cejas afeitadas que nadie conocía. Era Syd que, inexplicablemente, había venido a grabar su parte en el disco. Hacía cinco años que sus compañeros no habían tenido ningún contacto con él. Waters se echó a llorar.
Al contrario que otras bandas que quedan descabezadas sin su genio y figura particular, los Pink Floyd siguieron escalando en prestigio y fama mundial sin su ‘crazy diamond’, convirtiéndose en una de las mejores bandas de los setenta.








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Yo creo que Pink Floyd, realmente, nunca volvió a crear nada como The piper…. Barret era un genio con un universo sonoro muy particular. Una pena que el LSD destrozase su vida. Son muy interesantes los discos que compuso tras su etapa en P.F., aunque hay que reconocer que esconde mucha ida de olla y canciones ininteligibles.
Su oscuridad quedó patente en una canción que marcó época. El documental de Syd Barret creo que refleja muy bien su estilo de vida que le llevó a la tumba. Aún así, era un tiempo que no podemos comprender desde nuestro punto de vista de la comodidad del siglo XXI.
Sin duda, Barret era un genio.Pero vivió muy deprisa como todos los genios.Hoy, cuando leo este artículo y escucho esta musica, vuelvo a una adolescencia lejana e inconformista. Gracias a vosotros he buscado los viejos discos de Pink Floyd.
Su música sigue siendo actual porque era y es simplemente diferente.