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Sukilbide: arte digital en un castillo decimonónico

Giacomo Muci • 25/05/2008 • Área: Creadores, Vídeo&Audio

Juan Sukilbide es un pintor que “no tiene nada en contra de vivir en las ciudades y crear en ellas” pero dispone de un lugar especial para trabajar. Un taller alojado en ala de servidumbre en un castillo del siglo XIX, perdido entre colinas de Dicastillo. ¿Puede hacerse allí arte digital? Sukilbide responde que sí.

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El artista elige siempre las ciudades cuando tiene que sobrevivir, pero se transmiten sensaciones y estados de ánimo confusos. “Hay mucha gente urbana que usa así su pintura”, afirma Juan Sukilbide. La pintura urbana siempre refleja la vida, la luz y los colores del ciudadano. Y por supuesto su incesante movimiento.

Las ciudades son el foco de vida de los artistas en el siglo XXI. Allí nace el mecenazgo, el baluarte de la compra venta que justifica la supervivencia del Arte. Pero nadie las aguanta mucho tiempo, el Arte se lleva mal con las grandes urbes. “Puede que esté harto de las ciudades grandes, las pinto más por interés que por qué me guste la ciudad”, respondió el poeta de la soledad urbana Antonio López García a las preguntas del diario El País.

Nervios de artista

Hace siglo y medio, “el impresionismo huyó de los espacios cerrados en busca de la pureza lumínica”, dice Juan, y “el romanticismo anterior las detestaba por oposición a los neoclásicos que estuvieron a su servicio”. Al artista en general, la ciudad del siglo XIX no le acaba de gustar e incluso “le exasperan y ponen nervioso”, como declaraba a su hermano Theo el maestro Vincent Van Gogh. Así que muchos artistas tienen refugios peculiares.

En Dicastillo vive Juan Sukilbide con su esposa Marijose desde hace muchos años. Para llegar al palacio realengo, ahora en parte hotel y parte en restauración, debe encontrarse el camino que desde Estella, conduce a Dicastillo y no perder la paciencia ante la escasa señalización. Si se sigue recto desde Estalla, camino a Lerín o Lodosa, las colinas de Dicastillo aparecerán a mano derecha.

El pueblo se esconde entre dos lomas del piedemonte sur de Montejuarra. Allí, hay que atravesar el dédalo empedraro del interior de la villa para acceder a su extremo sur donde se alza el Palacio de la Condesa de la Vega del Pozo.

En una de las alas laterales del Castillo, predomina la luz natural que para Sukilbide es el bien más preciado para un artista intuitivo. Es el templo elegido para dar a luz sus obras. “Un lugar espacioso que pueda contener todos los tamaños y con una luz natural omnipresente”, afirma Sukilbide mirando a través de uno de los ventanales que ocupan casi por entero dos muros de la estancia.

La luz palaciega

Juan Sukilbide no ha escapado de la ciudad por el horror y la congestión urbana. A él la ciudad no le pone tan nervioso como a otros pintores del pasado, dijo el pintor. “Yo soy una persona bastante serena, no necesito la pintura para apartarme de mis preocupaciones”, recuerda el artista.

A Sukilbide le gusta Dicastillo “porque la luz es distinta, se puede retener y congelar”. Si hay una cosa que el pintor no puede soportar a la hora de enfrentarse a sus lienzos, es la luz artificial. Con ella, asegura Juan, se escapa el sentido más profundo de la imagen y del color. Pero a pesar de querer la luz natural se arriesgará este verano con la creación digital en un taller organizado en Dicastllo. ¿Por qué?

“Igual internet y el soporte digital no son tan distintos del arte que puedas hacer con un pincel”, dice Sukilbide. La necesidad del pintor por sacar sus herramientas y extender el material es la misma y esa es su “función más básica”. Según el artista es la misma que “la necesidad que se siente ante un soporte digital por transmitir algo”.

Sukilbide afirma que en internet puede compartir su pasión por la imagen, por la escena, la situación y las personas. “Las herramientas digitales permiten abrir un campo distinto y lleno de magia para una creación de la imagen sin barreras” asegura.

Juan Sukilbide abrirá entre los meses de julio y agosto las puertas de su estudio en Discatillo para unas sesiones de pintura y escultura entre los que se incluirá un espacio sobre arte y creación digital. El taller que comenzará el 25 de agosto estará a cargo de Javier Arbizu, Txaro Fontalba, Jesus Redin, Patxi Ezquieta, Eneko Erzer y Suso Pollo seis guías espirituales para los que quieran experimentar la creación digital en la paz de un castillo.

La pintura de Juan Sukilbide se caracteriza por buscar la alegría y la vitalidad de la intuición en el momento de pintar. Los materiales buscan sobre el lienzo la expresión de intuiciones basadas en formas esenciales, luces intensas y naturales y sobre todo color. Por ello la creación digital en Dicastillo puede superar la vieja relación de amor/odio entre el medio urbano, industrializado y digital y la paz y la quietud del arte.

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