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La apetitosa y concurrida blogosfera gastronómica ofrece sus frutos

Samuel Negredo • 27/05/2008 • Área: Pop

Los blogs, además de haberse convertido en un singular medio de expresión, permiten conectar con miles de personas con las se comparten intereses específicos. En el caso de la gastronomía, las recetas, los trucos y los consejos se extienden rápidamente a través de una blogosfera cada vez más poblada y apetitosa. Como una mancha de aceite.

Cristina, o Garbancita (así se llama en internet), abrió su bitácora I+D en mi cocina en marzo de 2006 y actualmente se encuentra en el top 25 de gastronomía en Wikio. Además, los lectores la aúpan dentro del top 500 de blogs de Alianzo (es el 7º en su Comunidad Autónoma, Navarra). Cada semana, te acercamos el ingenio de un colaborador a los fogones.

P.- ¿Cómo te planteaste tu blog al principio y cómo lo ves ahora?

R.- Me lo planteé de una forma bastante impulsiva, sin tener un proyecto claro en mente. Mi interés era registrar muchas de las recetas que improvisaba a veces en casa y que, por no anotarlas, se perdían en el olvido y nunca más volvía a cocinarlas. Tampoco tenía planteado que tuviese utilidad para los demás, así que no contaba con que la gente me leyese.

Ahora mismo el blog es uno de los motores más importantes de mi vida, sobre todo porque está cambiando mi vida laboral. Y que algo tan inocente como un blog te permita trabajar en lo que realmente te apasiona, es una oportunidad que muy pocos tenemos.

P.- ¿Qué has aprendido con él?

R.- Particularmente he aprendido de mí misma, descubriéndome cualidades que ignoraba que tenía, como la creatividad y la capacidad de comunicación. A veces necesitas a otros para darte cuenta de quién eres. Por ese motivo también he aprendido de los demás, de mis lectores y también de mis detractores, unos te inspiran a hacerlo mejor y otros te reafirman en lo que haces.

De forma general el blog me ha enseñado lo diverso que es el mundo de la gastronomía y las muy diferentes formas que hay de entenderla. Creo que me harían falta varias vidas para aprenderlo todo sobre la cocina y nunca me aburriría.

P.- ¿Cuánta gente te ha permitido conocer (en el mundo virtual y en el real)?

R.- Ufff, he conocido a cientos de personas; ¡algo increíble! En el mundo virtual hay una comunidad inmensa de gente aficionada la gastronomía y formamos una red de blogs muy cohesionada. Tanto que, ya en el Forum Gastronómico de Santiago, se produjo el I Encuentro de bloggers enogastronómicos del país, donde se nos invitó a un debate con críticos gastronómicos profesionales, en el que participó Ferrán Adriá.

Pero quizás, lo más sorprendente ha sido poder conocer a grandes profesionales de la gastronomía. Recuerdo mi primera experiencia en ese sentido a los pocos meses de haber empezado con el blog. Me invitaron a un importante congreso gastronómico y de repente me vi compartiendo mesa, frente a frente, con los hermanos Roca, del Celler Can Roca, y Andoni Luis Adúriz. Estaba al borde del colapso nervioso. Ahora ya no me impresiona tanto porque tengo una relación muy directa con algunos de ellos.

P.- ¿Qué beneficios te ha aportado en cuanto a tu dedicación a la gastronomía?

R.- Sobre todo en conocimientos. Poder asistir a congresos y aprender directamente de los chefs más importantes es algo que no tiene precio. Unos de los rasgos que mejor definen la gastronomía, en la mayoría de los casos, es la generosidad y eso es algo de lo que he podido disfrutar de primera mano.

Además me está cambiando la vida a nivel profesional. Escribo para varios medios, hago colaboraciones y he publicado muchas de mis fotos, algo que no estaba planeado que pasase y que sin duda es lo mejor que me ha dado el blog.

P.- ¿Qué cinco entradas enseñarías primero a alguien que no conoce tu blog?

R.- Posiblemente enseñaría aquellas recetas más exclusivas o las que más tráfico traen al blog, como la mermelada de cebolla, la sal de vino, o los bombones de morcilla con gominola de manzana.

Y luego mostraría un par de entradas de las que terminan de definir la identidad de Garbancita® como un blog fresco y original, como las galletas fractales o las pollas en vinagre.

P.- ¿Cómo ha surgido y cómo vives tú el fenómeno de la blogosfera enogastronómica?

R.- No puedo ocultar que yo comencé en esto hace un par de años cuando comenzaron a aparecer blogs gastronómicos como las setas de mayo. La época coincide con el boom mediático de la alta cocina y la cocina creativa. No obstante, la diversidad en cuanto a contenidos de los blogs gastronómicos es tal, que dentro de la categoría de culinarios se podrían hacer 3 o 4 subdivisiones: recetas, crónica y/o crítica gastronómica y divulgación.

Cuando comencé con I+D en mi cocina, no había ningún culinario blog de ese estilo; creativo, desenfadado, ligero de leer…

P.- ¿Cómo te planteas la cuestión del rigor y la calidad a la hora de escribir de gastronomía?

R.- Eso es un tema que me preocupa mucho y en el que pongo mucho interés. Antes de publicar un artículo, tengo que estar muy segura de que el contenido está contrastado, bien argumentado. No puedes ofrecer una receta que no está previamente probada, porque estás dando unas pautas que la gente va a seguir y si no son correctas te lo van a reprochar.

Lo mismo sucede con los artículos de opinión o las crónicas gastronómicas. Aunque sea una información subjetiva, tiene que estar bien argumentada y contrastada, no se puede hablar por hablar de trabajo de un cocinero y su equipo.

P.- ¿Qué opinas de los chefs mediáticos?

R.- En general tengo muy buena opinión de ellos, porque en casi todos los casos su trabajo suele ser divulgativo. Difundir conocimientos sobre nuevos productos, como hace Juan Mari Arzak en el programa de Arguiñano o promover unos buenos hábitos alimenticios entre los niños, tal y como viene haciendo Andoni Luis Adúriz, me parecen dos buenos ejemplos de lo que un cocinero mediático puede hacer a favor de la sociedad.

Ahora, a los que usan su imagen para vender determinados alimentos o electrodomésticos, como hacen otros cocineros, ya no les tengo tanto respeto. Creo que los cocineros tienen el deber moral de velar por una alimentación saludable y democrática, porque no hay otra figura social que pueda hacerlo, ya que la actitud paternalista del Estado no está por defender nuestra alimentación, sino por los intereses de las grandes empresas de alimentación. Sería necesaria una revolución en torno a la comida y ellos podían liderarla con criterio y decisión, ganándose de esa forma el respeto de una sociedad que muchas veces los acusa de frívolos y elitistas.

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Un comentario

  1. Garbancita es una fuente impagable de inspiración. Y, ¿qué me dice de la reciente incorporación de los Glotonios a Soitu? Efectivamente, “bloguear ofrece sus frutos”.