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Los peligros de una burbuja festivalera

Urbit.es • 28/05/2008 • Área: Pop

Esta guerra de festivales que se han montado Summercase y FIB y que tiene muchos daños colaterales puede acabar, en breve, con consecuencias trágicas para ambos y, sobre todo, para el espectador medio, que ve cómo se hincha la burbuja sin que nadie piense en las consecuencias. Porque, aunque en primera instancia parezca que el público sale beneficiado (más lucha, más grupos de renombre, ¿no?), al final todo son desventajas.

Primero, porque con la controvertida decisión de trasladar el Summecase a las mismas fechas que el FIB se obliga al público a elegir. Y segundo, porque los promotores de ambos festivales (y otros tantos), yendo a saco para ofrecer exclusivas, lo único que están logrando es hinchar la burbuja. Y cuando explote, ¿qué? Pues ya veremos.

Al final, los únicos beneficiados son los propios grupos, cuyo caché se pone a alturas ficticias. Pero, cuidado, que esto también puede ser pan para hoy y hambre para mañana. En cierto modo, esto siempre me ha recordado a cuando los ayuntamientos, allá por los 80, les dio por contratar a grupos para conciertos gratis en sus fiestas patronales. Los promotores aprovecharon el dinero público, los grupos se hincharon a dar conciertos y muchos de ellos vieron cómo se les pagaba cantidades desorbitadas por tocar ante cuatro gatos.

Cuando la marea bajó (que lo hizo), lo que quedó fueron los restos del incendio. Algunos grupos sobrevivieron, pero otros, cuyo caché no reflejaba la realidad de su tirón, se dieron de bruces con la realidad y ya no pudieron adaptarse a dar conciertos en salas pequeñas.

Hay otro punto negativo de la guerra Summercase-FIB. Los hermanos Morán, organizadores del FIB, habían anunciado para este año que el festival iba a tener un gemelo en la zona norte. Estoy casi seguro de que a los norteños se nos ha privado finalmente de ese nuevo FIB por culpa de la decisión de Sinnamon de ocupar las mismas fechas del calendario que Benicassim. No me extrañaría nada que los Morán hubiesen dicho “para huevos, los nuestros” y que Madrid no haya sido una elección casual.

Ahora mismo, el segundo día del Summercase tiene que ser muy potente, porque My Bloody Valentine son un cabeza de cartel con atractivo suficiente como para quitar público potencial al festival de Sinnamon. Y demos gracias a Dios de que los artistas no tienen el don de la ubicuidad porque, si no, los Morán también serían capaces de montar otro minifestival en Barcelona en esas mismas fechas.

Dice la organización del FIB que la decisión del Saturday Night Fiber madrileño no es consecuencia del Summercase, que el motivo de este concierto son sus propios “intereses como empresa”: “El mercado nos obliga a competir y un segundo evento es importantísimo para mantener nuestra posición, para hacer ofertas dobles a los artistas”, asegura Ernesto González, director de comunicación del FIB.

Perdonen, señores, pero no me lo creo. Esto es un contraataque en toda regla, algo que los hermanos Morán venían anunciando veladamente. Mientras, por un lado, se sostiene que es buena la competencia porque “se consigue mucho público que antes no seguía este tipo de música”; por otro lado, se mandan mensajes más claros:

“Creo que (el Summercase) está utilizando una estrategia que es muy libre de hacerla, pero no la comparto porque esa agresividad está haciendo que hayan unos precios descabellados, porque al final perdemos todos; perdemos nosotros los promotores, pero también el público porque nos obliga a elevar el precio. Si te digo que estamos sobrepagando un 30% el caché del artista, igual me quedo corto. Realmente esta competencia tan feroz que hay ahora mismo aquí en España está provocando que perdamos todos”.

Además, el propio Ernesto González reconoce que las razones dadas por el Summercase para su cambio de fechas (que coincidía con otros festivales) no sentaron nada bien en la organización del FIB. No me extraña: no hay excusa más peregrina que ésa. Primero, porque ahora mismo hay un festival en algún lugar del mundo casi cada día. Y segundo, porque cambias de fin de semana para coincidir con el FIB, que aglutina gran parte de tu público potencial y, por tanto, de tus grupos preferido a la hora de contratar.

Al final, como la estrategia siga siendo la del que más chifle, capador, me da que se canibalizan entre sí. No sólo porque Summercase y FIB estén tirándose los trastos a la cabeza, sino porque a Festimad le ha salido un grano gordísimo con el Electric Weekend y porque los eventos más pequeños ya no pueden pujar por grupos con cierto nombre. Lo repito: como la cosa siga así, sólo veo pérdidas en el horizonte. Y, desde luego, no esperéis que mejoren los servicios de los recintos: casi todo el dinero se irá a manos de los propios grupos. Como dice Abel Suárez, programador de Primavera Sound, “el primero que pierde en la guerra de festivales es el público”.

Por P. Roberto Jiménez, periodista, autor del blog ‘El ruido de la calle‘ y colaborador en ‘Hipersónica

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2 comentarios

  1. Estoy francamente de acuerdo con P.R. Jiménez cuando afirma que existe una guerra Summercase-FIB. Pero me gustaría matizar un punto: los fibers ” de Toda la Vida” compredemos el Summercase como un “complemento” del FIB. Quiero decir, por ejemplo, el grupo Los Planetas ya se vio en la edición anterior del festival de Benicàssim -que, entre otras cosas, resulta más atractivo como lugar de veraneo- y ahora ha de tocar en Summercase. Es cierto que la burbuja se hincha, y que los amantes de la música hemos de elegir. Sin embargo, en el extranjero se hace mucha más publicidad sobre el FIB Heineken. Unas de las ventajas que éste tiene es que su duración es de cuatro días (de conciertos imparables).
    En fin, yo si tuviese que escoger, siempre lo haría a favor del auténtico FIB Heineken.
    Enhorabuena por el proyecto.

  2. Brrrr…, Cuando nació el Summercase hace 1par de años, surgió como otra gran inversión veraniega, otra evasión con un plan alternativo al del fib. Ha cambiado su función. Ahora es evidente su ataque directo al Fib, otra guerra fálica a la vista, por ver quien vende +entradas y quien se lleva a los mejores. Lo malo no es que coincidan, es que el cache de los artistas se sigue hinchando y los festivales menores tb tendrán que conformarse con artistas mucho menores.

    Otros estaremos en casa de septiembres scuchando MyBloody en el iPod…